Núm. 4 (2003)
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LOS PELIGROS DE UNA «EDUCACIÓN» PIGMALIÓNICA

Publicado 2003-01-01

Cómo citar

Lerma Jasso, H. (2003). LOS PELIGROS DE UNA «EDUCACIÓN» PIGMALIÓNICA. RPP, (4). https://doi.org/10.21555/rpp.v0i4.1885

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Resumen

La Pedagogía actual necesita un reexamen de la noción de persona. En esta búsqueda nos valdremos de un mito, el de Pigmalión, intentando demostrar que el educando es agente principal, sujeto y fin de su propia educación que pone, de alguna manera, bajo el concurso y guía del educador. Existe el riesgo —a esto llamo «educación» pigmaliónica— de establecer la actuación del educador como el eje del proceso educativo. Es decir: el peligro de intentar una especie de fusión —o confusión— entre la creación artística y la labor educativa.

La relación educador-educando es una relación interpersonal, el no reconocerlo ha traído como consecuencias, en el ámbito educativo: masificación del alumno, anonimato del maestro, relegación de los padres y, con todo ello, la pérdida de la filosofía de la responsabilidad personal.

Cada acción educativa, supone una modificación accidental en el educando y en el educador. Por eso el educador, al educar, se autoeduca. Queda así de manifiesto la universalidad de la educación: ya sea en uno u otro rol, toda persona participa en alguna acción educativa. A la persona no le es dada la «forma plena» ha de conquistarla. Esta conquista constituye una aventura permanente, progresiva y libre —por lo tanto responsable e imputable—; así, la educación se mueve en el terreno de la moral.

La educación trasciende, entonces, el ámbito interpersonal para ubicarse en el amplio marco de la sociedad de las personas. Sociedad que, aunque no se pueda llamar persona sino analógicamente, también lleva a cabo su perfeccionamiento.